Una noche de sábado en la que mi casa se convierte
en el lugar predilecto para pensar; esta vez, reflejado en esta pendejada.
Acompañado por una botella de cerveza, rindo
homenaje a Gustavo Cerati por sus dos años en estado de coma mientras sus temas
son, inconscientemente tarareados por mis labios.
Si bien la vida es sencilla, muchas veces no lo
notamos y dejamos que esa sencillez se convierta en un cúmulo de cosas
inservibles y aparatosas que complican nuestro andar. La vida es el camino que
nunca se deja de recorrer. Para conservar esa sencillez, buscamos miles de
cosas que complementen, o regulen esa complejidad. Que nos hagan entrar en un
"Alzheimer" temporal. Muchos escogen las drogas, otros el
sexo; hay quien escoge el deporte o la literatura, mientras otros vagos como
yo, se desahogan en una cerveza. Yo, con una Pilsen, preferiblemente.
En mi engalanada noche, Cerati me sorprendió con
invitados de lujo. Gracias, YouTube.
Mientras la cerveza llega a si fin, escucho La Canción Más Hermosa del Mundo , de Joaquín
Sabina (no es que yo lo diga, es que así se llama la canción). Se me vienen una
y mil cosas a la cabeza que de una u otra forma, reafirman mi pensar: La vida
es sencilla.
Los oídos están en la cabeza pero la música se oye
con el corazón. Los ojos están en la cara pero la belleza se ve con el alma. La
nariz también está en la cara pero un buen aroma se percibe con el corazón. La
lengua está en la boca pero el café se saborea con el alma. Las manos están a
la vista pero el corazón, no. Con el corazón es que se siente. Algo de
sencillez que no entendemos.
Más adentrados en el "Cerati-
concierto" otro invitado me sorprende. Su nombre es Errique, se
apellida Bunbury. Se luce con una chispa de su repertorio. Se luce con la Chispa Adecuada para la
noche.
la sencillez de la vida no radica en vivir
tranquilos, pues la emoción es inherente a nosotros y nos hace falta. La
sencillez radica en el amor. Amor por las cosas, amor por los otros. Amor
porque sí y amor porque no. Más bien: ¿Amor? ¿por qué no?. Hay que amar lo que
se hace, lo que se tiene, lo que se quiere y lo que se sueña. Hay que amar. En
amar está la sencillez, siempre y cuando no se le pongan límites. Esa "Chispa"
es el amor.
Cerati recibe un invitado de lujo: José José. "El Triste todos dicen que soy" . La
tristeza que nos invade frecuentemente por X ó Y motivo no nos
permite elevarnos más allá de lo sencillo. Nos permite mantener los pies sobre
la tierra. Ese "Triste" piensa en amor. Piensa en en la "Chispa".
.
Cerati cierra con broche de oro; Andrea Echeverri lo acompaña a cantar
la Ciudad de la Furia. La
sencillez no es productiva a simple vista, si embargo, su resultado hace parte
de un proceso de "enamoramiento" de ciertos aspectos
particulares. Enamorarse es involuntario, impredecible e importante. Sobretodo,
importante.
La canción sin un sentido específico alguno, refleja que la vida es
sencilla y que requiere de ciertos momentos de "relajo" e
interacción consigo mismo para llegar a acuerdos significativos. Cada día hay
que vivirlo como si fuera el último.
Sencillo: Imaginar mil cosas, amar, superar y relajarse. Pasos para
comprender la sencillez de la vida.
El concierto se acabó al igual que la cerveza y mis palabras.