miércoles, 12 de marzo de 2014

Magia, aventura y pasión.

Bella cuando sus lágrimas caen
Qué bella es cuando sonríe
Se ve usted hermosa
Se ve usted preciosa
Y sus ojos me dicen
Que en usted yo confíe.

Cuando termino esta cerveza
Sé que por aquí usted pasó
Siento un aroma en el aire
Y lo digo con certeza
No son un par de rosas
Pues se acerca a la perfección.

Qué difícil es decidir
Entre el amor y la tentación
Pero usted lo tiene todo
Serena como un faquir
Como las cuerdas de la guitarra
Que tocan su canción.

Magia, aventura y pasión
Todo lo que me hace estremecer
Desde aquí en adelante
Siento no decirle nada más
Pero solo pensaré en usted
Solo pienso en usted, Mujer.

Andrés Araque Restrepo

viernes, 20 de julio de 2012

El Encuentro.


Siempre he sido un hombre sencillo. Durante toda mi infancia, no me gustaba mucho jugar con mis vecinos de la cuadra, eran hijos de personas poco humildes: altos ejecutivos, políticos, grandes deportistas. En fin, ellos competían entre sí por el juguete más costoso, no les importaba lo entretenido o divertido que fuera, simplemente que valiera unos pesos más que el de los demás. Mis padres, dos importantes y reconocidos maestros,  me podían dar cualquier juguete sin importar el precio, pero yo nunca les pedí alguno, yo era feliz jugando fútbol con mi papá y escuchando la historia del planeta entero de boca de mi mamá justo antes de dormir.

A mis dieciséis, mis padres se hicieron dueños de una reconocida e importante cadena de restaurantes en el país. Lujos y más lujos empezaron a llegar a mi casa, sin embargo, siempre fui ajeno a ellos. Mentiría si digo que no disfruté de la hacienda en el oriente o la casa de sol en occidente, pues me gustaba disfrutar con unos cuantos amigos. Las noches en la hacienda eran acompañadas por filosofías emanadas desde lo más profundo de las copas de aguardiente y en las tardes de sol en occidente, no faltaba la cerveza, la piscina y la música a todo volumen. No obstante, prefería ver un partido de fútbol con mi papá o conversar con mi mamá. Siempre hasta altas horas de la noche.

Mientras le daba la bienvenida a un nuevo año junto a unos amigos, conocí a quién se convertiría en luz y oscuridad en mi vida, remedio y enfermedad de mi alma, pregunta y respuesta de esa arma de doble filo llamada amor. Cuánto daño y cuánta cura. Cuánto negro y cuánto blanco. Cuánta rabia y cuánto amor. Unas cuantas palabras cruzadas esa noche bastaron para conocer lo que al fin y al cabo me enamoraría: su sonrisa. Esa sonrisa no me engañaba, era la que yo buscaba.

No me importaba si mi padre me invitaba a ver fútbol o si mi madre quería charlar conmigo. No quería saber nada de la hacienda de oriente o de pasar una tarde en occidente. No quería saber de mis amigos o de mi, solo quería saber de ella. Días enteros conversando, conociéndonos, riendo a carcajadas, e incluso hasta celándonos, sin embargo, no había una sola noche en la que no durmiera con una sonrisa en mi cara por culpa de ella. Fueron quince días mágicos: amor por aquí y por allí. Nada más. Todo se acabó entre ella y yo y las cosas se quedaron como antes de conocerla. Todo se quedó así, menos yo.

A mis diecinueve años me independicé. Mis padres me querían regalar un apartamento muy lujoso en los suburbios de la ciudad, pero les dije que quería un apartamento pequeño en el que pudiera dormir, cocinar, leer y reunirme con amigos de vez en cuando. Mi mamá me mostró decenas de apartamentos en las zonas más apetecidas de la ciudad y pretendía que escogiera uno que detesté desde el primer momento que lo vi. Eran doscientos metros cuadrados adornados con columnas de mármol y dividido en dos habitaciones principales; una sería mi alcoba y la otra el estudio. Su sala principal tenía un corredor que llegaba a un balcón inmenso del cual se podía divisar toda la ciudad y confieso que era lo único que me llamaba la atención de este apartamento, pero yo ya sabía lo que quería y no era lo que me estaba ofreciendo mi mamá.

Después de buscar un apartamento ideal para mí y mi sencillez que en este aspecto no fue tan sencilla, di con uno que cumplía a cabalidad con lo que deseaba. Eran aproximadamente setenta metros cuadrados. Una cocina pequeña con una barra de madera, un baño principal y otro en la habitación principal, la cual iba a convertir en el estudio, pues allí pasaría la mayoría del tiempo, la otra habitación sería mi alcoba. Un pequeño cuarto con una ventana por la que entraba el sol en las primeras horas de la mañana. Y por último, la sala principal que era amplia e iluminada por la luz del día que entraba por un inmenso balcón del mismo tamaño del que había en el apartamento que me había enseñado mi mamá. No tenía vigas de mármol, y no se parecía en nada a lo lujoso del otro balcón, pero también tenía la hermosa vista de toda la ciudad, esta vez, desde el otro lado.

Mis padres trataron de impedir a toda costa que me quedara en ese apartamento, pasaban semanas mostrándome apartamentos lujosísimos en toda la ciudad, hasta me propusieron que me fuera a vivir una temporada a Florencia, Italia a un apartamento que Marco, un socio de mi padre, estaría dispuesto a rentarme. Pero no quería eso, ni los apartamentos que mis padres me ofrecían, yo ya sabía lo que quería y mis padres no podrían hacer nada.

Cuando me fui a vivir a mi nuevo apartamento, mis padres me ofrecieron – de nuevo – el cielo: los mejores muebles de ébano y bibliotecas de cedro estaban a mi disposición, pero solo quería un sofá para la sala, una biblioteca para el estudio y una cama para descansar. De mi casa, traje el televisor, el X-Box, mi computador personal y unos libros que había leído junto con otros que aspiraba leer. Mi madre llegó con elementos indispensables, que, sin embargo eran los más costosos que encontró: una nevera, un microondas y una lavadora, mientras trabajadores entraban con todo eso, mi madre me decía en tono de regaño: “No pensarás vivir de domicilios y lavandería, culicagadito” Yo simplemente sonreía dándole la razón. Solo un cuadro estaba en mi apartamento, y fue uno que me dio mi papá ese mismo día. Era una frase en italiano que decía en letra cursiva: “Dio benedica questa casa” (Dios bendiga esta casa). Mi padre la había mandado a traer desde Italia con Marco, quien andaba de paso por la ciudad.

Algunos meses después, mientras buscaba desesperado un videojuego, encontré algo que nunca había imaginado volver a ver. Era una especie de pulsera que me habían regalado. ¿Quién lo hizo?: ella. ¿Con qué motivo?: Siempre nos recordaremos. Una extraña energía brotaba de esa manilla, pues tenía el poder de hacerme sonreír con nostalgia hasta llegar al punto de lagrimear un poco. No sabía qué hacer esa tarde, ya había dejado de buscar el videojuego, y me había dedicado a buscar otra cosa: una respuesta a ese “¿Por qué no sucedieron las cosas entre ella y yo?”. Hay preguntas que parecen no tener respuestas; si afirmo que no tienen, sería un mediocre a la hora de buscarlas y si afirmo que todas tienen, sería un mediocre a la hora de encontrarlas.

Desde aquel día, no hacía más que pensar en ella; pensaba qué sería de su vida, si todavía vivía en la ciudad o si ya tenía un amor. No hacía nada más aparte de pedir domicilios y llevar ropa a la lavandería esperando no ser sorprendido por mi madre. Empecé una búsqueda informal por medio de amigos y conocidos en común, quienes me contaron que aún vivía en la ciudad y estaba a punto de ingresar a la universidad. Uno de sus amigos, David, me dio su número de celular e inmediatamente lo recibí, no dudé en marcar y esperar a escuchar de nuevo su voz. No contestó en el primer intento y eso me permitió pensar con cabeza fría qué decirle aunque no sirvió de mucho, pues aunque preparé mil discursos, no salió ninguno cuando respondió la llamada.

– Aló – Una voz dulce y temblorosa con un tono seco y contundente. No había dudas, era ella quien contestaba.

– ¿Cómo estás? – Le pregunté sin más ni menos.

– ¿Quién habla? – Respondió contundente.

– Soy yo. – Inmediatamente colgué el teléfono.

No fui capaz de seguir hablando con ella, ya era suficiente con haber escuchado su voz. Pensé que después le podría volver a llamar, así que guardé su número en mi agenda y me puse a estudiar un poco para el examen que tenía al día siguiente. La universidad me estaba absorbiendo por completo y ya no tenía tiempo para nada, ni cabeza para pensar en cosas que no fueran documentos, exámenes o trabajos.

 Pasó mucho tiempo, quizá seis o siete años en los que no supe nada de ella. Yo ya había terminado la universidad y estaba trabajando como gerente en uno de los restaurantes de mis padres. Era un restaurante de comida hindú, galardonado internacionalmente como uno de los mejores del mundo. La crema y nata de la ciudad se reunía en los restaurantes de mi familia, y acostumbraban a cerrar negocios importantes allí. Un día mi padre llamó a mi oficina y me dijo que me estaban necesitando de urgencia en El Sazón de la Montaña, restaurante que administraba mi papá directamente. Cogí mi portafolio, las llaves del auto y salí para allá de inmediato.

No sabía qué podría estar pasando: por mi mente pasaban muchos pensamientos, entre ellos, una oferta de trabajo en el exterior de la que ya había sido advertido o que me quería conocer una modelo o actriz famosa, incluso llegué a pensar que había embarazado a Lina, con quien había estado saliendo. Me imaginé de todo, mi mente se hizo un magazín de películas, pero nunca imaginé lo que en realidad era.

Cuando llegué a El Sazón de la Montaña, lo primero que vi fue a mi padre conversando con una muchacha de pelo negro, ella estaba de espaldas y yo me acerqué sin mucho reparo sobre ella. Saludé de beso en la mejilla a mi padre y cuando giré para saludar a la muchacha y de repente, un abrazo lleno de desconsuelo y desahogo calló sobre mí. No había visto su rostro, pero yo ya sabía quién era. La abracé inmediatamente. Ella temblaba, siempre lo  había hecho y entre lágrimas que terminaron por empapar mi traje, me decía que no la soltara nunca más, porque había tardado años en encontrarme y quería permanecer conmigo el resto de su vida. Mi padre se alejó para atender algunos asuntos del restaurante, aunque creo que lo hizo simplemente por darme algo de intimidad en ese momento.

Después de estar abrazados durante casi cinco minutos, me miró a la cara con esos ojos negros y rasgados que yo había conocido muchos años atrás. Sonrió como solo ella sabe hacerlo y me dijo: “Te amo”. Nunca olvidaré ese momento en que volví a ver su sonrisa, esa que alguna vez me enamoró. No había terminado de decirlo cuando me besó.

Habían señores corriendo, mujeres gritando, niños llorando. Había gente asustada, desmayada y aterrorizada. Yo no sentía nada y parece que ella tampoco, pero había un joven que no pasaba de veinte años disparando una ametralladora contra nuestros cuerpos. Mi padre corría angustiado hacia nosotros, pero seguíamos en un beso que parecía y se convertiría en eterno.

Así caímos al suelo: Abrazados. Más derrumbados por el amor que por las balas, sonreíamos y moríamos felices.

Desperté en mi estudio y continué buscando desesperadamente mi videojuego hasta que David, mi mejor amigo, me llamó y me dijo que en la tarde pasaba por mi apartamento y me entregaba el videojuego que le había prestado la semana pasada. Era el que tanto había buscado.



viernes, 13 de julio de 2012

HISTORIA Y APRENDIZAJE DE LA LECTURA


Hace mucho tiempo, cuando el hombre aún no contaba con un código escrito, para plasmar sus ideas sobre algo material, que no fuera solamente la memoria de los hombres, surgió en algunos pueblos la idea y la necesidad de crear un alfabeto, el cual tuviera las propiedades para representar con símbolos los sonidos que podían emitir los ciudadanos,  y así poder conservar como legados las historias, mitos y reglas que se producían, así se crearon en distintos lugares del planeta como Grecia o Wadi El-Hol (Egipto) y otros más, diferentes tipos de escritura como la cuneiforme y la ugarítica, y así, simultáneamente, de estas mismas raíces provino la lectura, la cual fue creada por cerebros intelectuales de nuestros antepasados, los cuales se involucran con lo experimental que estableció y creo conexiones entre estructuras visibles.

El cerebro del ser humano ha sido capaz de aceptar y poner en practica la evolución que ha tenido la lectura y por lo tanto es importante que acepte y le de paso a la comprensión e  interpretación de esta, nuestro cerebro tiene la habilidad de hacer varias cosas a la vez, como comunicarse mientras va teniendo conexiones cerebrales que ayudan al surgimiento intelectual de otras formas de comunicación; la lectura en su proceso cambia la manera de pensar del ser humano a medida que va evolucionando este aumenta su capacidad de intelectualismo.

En este libro encontramos tres áreas de conocimiento que nos ayudan a aclarar los pensamientos que tenemos acerca del origen, el desarrollo, y la formación de la lectura y su aprendizaje como tal; el origen del ciclo vital de la evolución y del desarrollo de los humanos a medida que aprendemos con el paso del tiempo a mejorar nuestras falencias lectoras y las consecuencias que tenemos cuando no somos capaces de leer. Es importante resaltar que todos los cerebros tienen diferentes maneras de recibir e interpretar la información, algunos con mucha más razón, como las personas que sufren de dislexia, por eso es necesaria la forma de enseñanza para cada individuo. 

Cada vez que adquirimos habilidades tenemos más conexiones entre la estructura y el circuito que son establecidos a los procesos cerebrales básicos y que hayan podido tener o que hayan tenido una existencia prolongada en su evolución de aprendizaje y de ser humano como alguno de sus sentidos como la visión y el habla de manera que el ser humano mientras esta en su proceso de aprendizaje va creando la manera de llegar al mundo teniendo la habilidad de cambiar o mejorar las cosas naturales.

Cuando aprendemos a leer nuestro cerebro se abre a muchas cosas tanto psicológicas como intelectuales, así como el desarrollo del cerebro lector a traído dimensiones evolutivas como la intelectual personal y biológica que casi nunca son descritas juntas, pero haciéndolo se pueden extraer de allí más fuentes de aprendizaje fundamentales.

Así como los famosos novelistas tenían diferentes formas de pensar en cuanto al aprendizaje de la lectura, la capacidad de las realidades que planteaban estas personas transformaban la vida desarrollada y organizada que tenían los lectores sin necesidad de cambiar su comodidad a la hora de leer; los científicos decidieron hacer estudios utilizando el largo axón central de un calamar para obtener información y conocer como las neuronas pueden activarse y comunicarse y como se relacionan entre ellas cuando algo sale mal; algunos pensamientos de novelistas como el Santuario de Proust y los estudios del calamar de los científicos se complementan de cierta manera a la hora de comprender los diferentes procesos de aprendizaje de la lectura.

Proust hace énfasis en su fragmento a la pasión que se siente al leer un libro que de verdad te guste y sientes interés y atracción por él, lo que se logra con estas aceptaciones de un texto que sea de suma importancia para la persona tiene por consecuencia recordarlo siempre y las experiencias que tenía mientras lo leía. 

Pero el proceso de lectura no depende de una preprogramación genética, como el habla o la visión, por lo tanto debe aprenderse utilizando los senderos necesarios y apoyándose en los sentidos; las capacidades que se pueden obtener por ejemplo a través de la visión tienen sus consecuencias en el habla, la lectura y la escritura pues el cerebro por medio de esta te permite organizar las imágenes y desarrollarlas. Según Proust y Monet la lectura hay que experimentarla íntimamente para poder entenderla y aplicarla y así recibir, procesar y comprender la información.

El aprendizaje de nuestra especie duro casi dos mil años tratando de conseguir el avance cognitivo necesario para aprender a leer, ahora los niños deben aprender lo mismo pero en dos mil días, por lo cual, por medio de todas estas herramientas que el ser humano ha creado, el hombre tiene más tiempo para pensar, ya que la posibilidad y capacidad de expresarse y comprenderse por medio de símbolos lo posibilita.

Así al nacer un nuevo ser humano, es necesario y muy importante leerle libros, en especial por la noche, pues ellos asocian esto con el sentimiento de ser queridos, lo cual proporciona mejores cimientos para este proceso, además, porque despierta sentimientos en los niños que ayudan a “combatir” con su egocentrismo y hace que conozcan la importancia de colocarse en el lugar de los demás “empatía”. También es muy importante la comprensión de las imágenes y que vayan adquiriendo la capacidad de atención hasta descubrir que las cosas tienen nombre. Cuando el niño aprende a reconocer y nombrar objetos comienza a comprender que cada letra del alfabeto transmite información y que sus rasgos no varían.

En este proceso de aprendizaje los niños poseen el denominado genio lingüístico, entre los dos a cinco años, es decir, aprenden de dos a cuatro palabras diariamente lo cual es algo que enriquecerá su vocabulario y ayudara en la guerra contra la pobreza léxica (el niño tiene poca o ninguna experiencia de alfabetización, lo cual afecta su comprensión lectora y el desarrollo lingüístico). Al igual que la pobreza léxica, otro factor que afecta este proceso son las infecciones de oído ya que los niños tardan más en incorporar nuevas palabras a su vocabulario.

Algo muy importante, es que los niños deben entender que los libros tienen un lenguaje propio, un lenguaje literario que no usamos en nuestra cotidianidad lo cual, nos permite identificar que clase de cuento es. Otra cosa que enriquece el desarrollo del lenguaje en los niños, es aprender el uso de palabras teniendo  en cuenta el contexto en que se encuentren; él irá estimulando su capacidad para utilizar construcciones sintácticas sofisticadas y frases largas.

Biológicamente, la edad adecuada para que el niño comience a leer es entre los 5 y los 7 años; en este proceso es importante la capacidad de oír, para lo cual es muy factible la escritura y escucha de poesía. Para tomar conciencia de los sonidos, además de escribir,  la rima es una gran ayuda.

En el niño es importante incorporar principios lingüísticos básicos: que cada letra tienen un nombre y un sonido que lo representa, al igual que cada sonido se representa mediante letras. Una costosa inversión cognitiva en los niños es aprender dos o más idiomas; primero, el enriquecimiento del lenguaje en el hogar proporciona bases lingüísticas y cognitivas para todo aprendizaje; segundo, se inculcan nuevos fonemas durante este proceso; y tercero, entre más temprano sean bilingües mejor para el desarrollo oral y escrito

Al final Marian Wolf nos da a conocer diferentes causas por las cuales el proceso de lectura se dificulta, y nos expone un caso muy particular en un niño de nueve años de edad, el cual posee cierto problema para leer la letra de las canciones que cantaba: Luke. 

Él era un talentoso integrante de la Ópera Infantil de Boston y sus maestros aseguraban que habían hecho bien su trabajo a la hora de enseñarle a leer y por eso no recomendaron al niño para la investigación. Sin embargo, después de una serie de pruebas, las investigaciones revelaron la lentitud que poseía luke a la hora de nombrar una letra y leer una palabra. “Nunca había estudiado un niño que tardara tanto”, decía la investigadora Kathleen Biddle.

Después de innumerables esfuerzos en el programa de intervención, Luke aprendió a leer con fluidez para ir al paso de sus arias. Luke sufría dislexia. Pero no cabe duda de lo difícil que puede ser el pasar de la precisión a la fluidez.

Wolf también expone una problemática que azota a Norteamérica, sin embargo es totalmente asociable a nuestro contexto: la mediocridad del sistema escolar. Dice que entre el treinta y el cuarenta por ciento de los niños de cuarto grado no llegan a ser lectores fluidos ni a entender lo que leen y estas cifras son relacionadas directamente con las expectativas del sistema educativo que propone que en los primeros tres años, el niño aprende a leer, y del cuarto en adelante, el niño lee para aprender. 

La totalidad de la responsabilidad no cae sobre el sistema educativo, pues hay diversos factores que permiten que esto ocurra. Uno de ellos y quizá el más significativo, va relacionado con la pobreza, pues en muchos de casos, un entorno pobre cohíbe al niño de crecer entre libros, una enseñanza adecuada y un vocabulario extenso. 

Cuando la escritora deja a un lado la historia de Luke, nos adentra en otra etapa que es recurrente en la niñez. Ella dice: “… la lectura aparentemente fluida puede engañar a los profesores y a los padres y llevarlos a pensar que un niño entiende todo lo que está leyendo” pues pone en tela de juicio el completo entendimiento de diversos usos de la palabra como la ironía o la metáfora, y en esta etapa se busca llegar al nivel de comprensión del lenguaje figurativo, a lo que ella llama: “Leer entre líneas” es decir, comprender el texto más allá de las palabras.

Lo ideal para esos lectores que están ascendiendo en la capacidad de comprensión de textos, es la literatura fantástica. Como la misma autora lo dice en el texto: “Los mundos de la Tierra Media, Narnia y Hogwards son un terreno fértil para desarrollar los dotes de la metáfora, la deducción y la analogía, porque nada es nunca lo que parece en esos lugares” Lo que sucede en dichos es que la comprensión aumenta de manera significativa pues aprender a sacar conclusiones de acciones que has pasado o están por pasar. Leen entre líneas.

Otro de los pasos importantes que propone Wolf es el de un cerebro sensible y fluido. En esta etapa, habla de la relación que el lector mantiene con lo que lee; es una relación basada en la capacidad para sentir cualquier cosa producida por el texto: placer, amor, asco, tristeza, horror, alegría, euforia, etcétera. Esta capacidad es atribuida, según David Rose a la región límbica del cerebro.

A diferencia del esfuerzo que hace el cerebro para leer en los niños, un lector de comprensión fluida no requiere tanto esfuerzo, pues las regiones especializadas han aprendido a representar la importante información visual, fonológica y semántica y a recuperar dicha información a gran velocidad. El cerebro fluido aprende está compuesto de experiencia metafórica, deductiva, analógica y afectiva que integra con cada milisegundo ganado.

Por último, la autora habla de quien llama “El lector experto” que no es más que una mezcla de experiencia y sabiduría capaz de encontrar diferentes cosas cada vez que lee un texto y sin importar las veces que lo haya leído, siempre va a hallar cosas nuevas en él.

Como lo explica Wolf en el texto: “A medida que maduramos, aportamos al texto no solo toda la experiencia cognitiva descrita en la cronología de las palabras, sino también toda la experiencia vital, nuestros amores, pérdidas, alegrías, tristezas, éxitos y fracasos”, no solo lo que leemos aportará a ser unos lectores expertos, sino también lo que hicimos, hacemos o dejamos de hacer. 

En su texto, intenta terminar con lo que Hemingway no paraba de buscar, “Una verdadera frase” y para terminar este fragmento del texto – desde nuestro punto de vista – hay una apropiada de la misma Marian Wolf: “Leer cambia nuestra vida, y nuestra vida cambia la lectura”.

miércoles, 11 de julio de 2012

A Juan Román Riquelme.

Desde los primeros pasos por lo que sería el jardín de su casa, se supo que algo distinto había en ese muchachito que se perdía en una enorme prenda azul y oro. El jugador número 12 lo predijo: "será un crack", y con aplausos hizo latir las tribunas del mítico estadio 'La Bombonera'. El romance había comenzado.

Los besos y las caricias a la pelota permitieron que el diez llegara a su espalda. La diez era para él y así lo quiso el dios.

Su soberana grandeza se sobrepuso a la de cualquiera y ubicándose en el trono, fue proclamado Rey de los Jardines de la Boca.


JUAN ROMÁN RIQUELME: AMOR POR LA CAMISETA, ROMANCE CON EL BALÓN.  
                                        Un pequeño video con la narración.

martes, 3 de julio de 2012

La mujer que me tiene enamorado



Cuando me siento extraño no quiere decir que no me sienta bien sino que en realidad, lo que sucede es que extraño.

Extraño miles de cosas: juguetes, canciones, mujeres, amigos, tragos, comidas, días y noches. Extraño cosas que no recuerdo, recuerdos que, se supone no recordaría y extraño extraños que quisiera recordar mejor. Incluso extraño cosas que nunca he conocido, como la mujer que me tiene enamorado.

Sí, no la he conocido, y sin embargo la extraño. Día a día la recuerdo, noche a noche la sueño y trago tras trago la disfruto.

Extraño las caricias que nunca he sentido, y los besos que nunca me ha dado. La sonrisa que nunca he visto y los ojos que no me han visto. Extraño esa voz que nunca me ha dicho que me ama, y aún así, la melodía de su voz está dentro de mí, allí, junto a la imborrable imagen de unos hoyuelos que parecían sin fondo en sus mejillas.

No sé cómo la conoceré, ni dónde, ni cuándo, ni por qué. Puede que la conozca mañana o pasado mañana; en un mes, en seis años o el día previo a mi muerte. No sé. Lo que sé es que la conoceré y ese día ella se dará cuanta que siempre la he amado… y se burlará de mí y de mi amor sincero, dando una sarcástica carcajada mientras su cabeza hace un giro y su cabellera golpea mi cara y de paso: mi corazón.

lunes, 25 de junio de 2012

Una vez hablé del bicentenario.


BAJO LA MISMA LUNA.

200 años de guerra interna y conflictos externos, donde se lucha contra los cultivos ilícitos y el desempleo, pero, erradicando los cultivos ilícitos se genera desempleo. Donde hay drogas que te ponen a volar como la marihuana la coca y la heroína, y drogas que curan la malaria.
Un país donde 10.000 ‘’peludos’’ de las FARC le han creado batalla durante 60 años al país, los paramilitares, sus políticos, y a 44 millones de colombianos más.

Donde la única persona que podía pagar nuestra deuda externa estaba entre los más millonarios, ¡claro!,  También estaba entre los más buscados del mundo.

Un país donde nuestros dos mayores próceres comenzaron las discusiones por los partidos políticos, y hoy, 200 años después, continúa la misma discusión.

Donde el estudio es gratis, ¡ah! Nada más una caminatica de dos ó tres horas. Madrugados y quizás con hambre o frío. Una aguapanela o un pedazo de pan, y al salir de clases, otras dos ó tres horas con más hambre o más sueño.

Un país donde no existe un sentimiento nacionalista, o si existe, pero en vez de unir, polariza a la población, y es ahí donde me empiezo a hacer esa serie de preguntas filosófico-estúpidas como ¿entonces quiénes somos? ¿Para qué estamos celebrando esto? ¿Qué o quién es Colombia?, estas preguntas que no hacen nada más que confundirnos y crearnos más problemas, pero nahh!! ¿Más problemas para este país que no ha tenido sino problemas desde 1810?

Desde hace 200 años y a través de varias generaciones ha crecido una enorme brecha entre ricos y pobres, donde los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, sin embargo, parece ser que la pregunta que más une e inquieta a los colombianos es: ¿Quién será el nuevo técnico de la selección Colombia?.

Andrés Araque Restrepo - 2010